Por qué se festeja el Día del Amigo?

Interés General 20/07/2013 Por
Uno de los festejos más importantes para la humanidad, especialmente para los argentinos que hacemos un culto a la amistad, no podía haber nacido en otro lugar del mundo que no fuera justamente en la Argentina. La idea fue de Enrique Febbraro y se inspiró en la llegada del hombre a la Luna. Esta es la historia:


Enrique Febbraro, argentino, odontólogo y profesor de historia y ética, se sintió motivado para homenajear el trabajo de tantos seres humanos en emprender semejante desafío. La llegada del hombre a la Luna simbolizó el esfuerzo de la humanidad para extender las fronteras más allá del horizonte conocido. "El 20 de julio era una buena fecha para conmemorar la amistad", pensó Febbraro.

La amistad es un vínculo que permite construir y lograr mucho más de lo que se podría alcanzar individualmente. El astronauta estadounidense Neil Armstrong dijo al pisar la Luna: "Este es un pequeño paso para un hombre, pero es un gran paso para la humanidad. La amistad puede ser una suerte de suma, en donde el resultado supera las previsiones". El 21 de julio de 1969, Enrique Febbraro comenzó una cruzada para establecer como Día del Amigo el 20 de julio.

La historia comenzó hace muchos años. Febbraro era locutor de radio Splendid de Buenos Aires, y recibía infinidad de cartas. Entonces quiso agradecer la generosidad de la gente y se le ocurrió la idea de poner en el calendario el Día del Amigo. Alguna vez pensó en el día del fin de la Segunda Guerra Mundial y del nacimiento de las Naciones Unidas, pero lo descartó por estar ligado a la violencia.

El 20 de julio de 1969, cuando la nave Apolo 11 llegó a la Luna, entendió que el acontecimiento era un símbolo de amistad hacia todo el Universo. A partir de ese momento, mandó 1000 cartas a diversos países para proponer la creación del Día del Amigo. Le respondieron 700 aceptando su propuesta, y entonces la celebración quedó instalada.

Enrique Febbraro fue profesor de psicología, músico y odontólogo. Estudió filosofía y trabajó en periodismo. Fue dos veces candidato al Premio Nobel de la Paz. Su padre fue amigo de grandes personalidades de la cultural argentina: Leopoldo Lugones, Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo, entre otros. En esas reuniones, desde niño Enrique Febbraro conoció y valoró la amistad.

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