Duele la pérdida, pero más Duele el Olvido

Compartimos con todos nuestros lectores una carta escrita recientemente por un ciudadano casildense luego de concurrir al cementerio San Salvador en el día del padre. Se encontró con un panorama que no sólo enfurece sino que además entristece el alma.
cementerio
Foto ilustrativa

El domingo fue el día del padre, no es un día fácil cuando uno no tiene físicamente al ser querido en cuestión, decidí ir al cementerio San Salvador de Casilda a llevarle flores. Pero al llegar al estacionamiento del mismo se me acerca un chico que me pregunta si puede cuidarme el vehículo, (supongo que a cambio de dinero) en un estacionamiento público. Dejo pasar la situación, ya que demasiado doloroso es el trance. Ingreso al Cementerio exactamente al predio Municipal de dos plantas, el cual encuentro lleno de palomas, con un olor nauseabundo debido a la suciedad que ellas dejan, vidrios rotos tirados en el piso, agua desparramada, una lápida fuera de su lugar y apoyada sobre otra, los canastos donde se arrojan las flores secas llenos hasta el borde, en definitiva un abandono total. Evidentemente está fallando la gente que se ocupa de cuidar, limpiar  y mantener estos espacios. Si es que existe dicho personal. Es tan difícil no pensar que es uno más de los lugares abandonados de Casilda.

Es una lástima que como casildenses tengamos que vivir esta situación, la cual inmediatamente me remontó al momento que tuve grandes problemas para conseguir un lugar para mi padre en el cementerio sin tener que pasar por un agente privado que vende los nichos.

Espero que las autoridades a las que les corresponda tomen cartas en el asunto, ya que no es un problema que demande gran erogación de dinero ni de difícil solución.

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