Los jubilados deberán bancar el ajuste

Política 20 de diciembre de 2017 Por
"El gobierno nacional logró que se aprobara la reforma previsional apelando tanto a la represión violenta de las masivas protestas, como a la presión política ejercida hacia los gobernadores. Consenso cero, pobreza sin techo" manifestó la diputada Alicia Gutiérrez.
Alicia Gutierrez
Alicia Gutierrez

La diputada Alicia Gutiérrez reflexionó luego de la jornada donde se aprobó la reforma jubilatoria.

Esto decía:

Las últimas jornadas vividas han dejado muchísimas imágenes dolorosas, cargadas de gran valor testimonial, donde se ha visualizado de forma descarnada quiénes son los ganadores y perdedores de este modelo que lleva adelante el gobierno nacional. Gases lacrimógenos arrojados a centímetros de los ojos de un hombre con su termo y mate en la mano, una moto policial que pasa sobre un hombre caído en el suelo, un abuelo sólo en el medio de la calle al que le disparan por diversión, son postales de una Argentina que duele.

A pesar de la cobertura sesgada e intencionada de los grandes medios oficialistas, que reprodujeron hasta el hartazgo el accionar de grupos minúsculos de violentos, las fotografías de las movilizaciones y protestas masivas, de las muestras de solidaridad y resistencia ciudadana en distintos puntos del país, ya forman parte de nuestra memoria colectiva.

Nadie del oficialismo pudo explicar cómo es que esta modificación del sistema previsional beneficia a las jubiladas y jubilados, y eso es así porque simplemente no los beneficia. La oferta del bono es un reconocimiento explícito de esto mismo, y no compensa lo que están robando y que en la jerga de la ceocracia llaman “ahorro”. Más allá de todo intento de maquillaje marketinero, la reforma implica una retracción de los haberes en relación a la fórmula anterior y, como la matemática hasta ahora no es susceptible a la posverdad, cuando se gana menos se vive peor.

Al Ejecutivo nacional no le tiembla el pulso para achicar en el sector más vulnerable de la población, ejecutando con premura los dictados del Fondo Monetario Internacional. Lo hizo en su momento con las personas discapacitadas, al quitarles las pensiones que percibían por “sospechosas”, y ahora arremete contra todos los jubilados, los pensionados y los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. Son los designados para pagar el enorme déficit fiscal que no para de crecer.

Mientras que se estima que con los recortes de la jubilación se “ahorran” 60 mil millones de pesos, la baja de las retenciones a los sojeros decidida en los primeros meses de gobierno cuesta a las arcas públicas más de 1000 millones de dólares. Es evidente que la sensibilidad de Cambiemos está reservada para los grandes exportadores de commodities, las mineras y los grandes empresarios amigos, a los que no se duda en bajar los impuestos aunque el desfinanciamiento lo tengan que costear los pobres.

A pesar de que finalmente esta ley anticonstitucional, inconsulta y regresiva haya sido aprobada, lo que ha demostrado el pueblo argentino en estos días es que no está dispuesto a ser avasallado en sus derechos sin resistir, sin reclamar, sin manifestar su descontento y sin defender sus conquistas históricas. Esa es la imagen más fuerte y “real” que nos ha dejado lo sucedido con la reforma previsional. A pesar de las balas y los palos la gente salió a las calles, caceroleó y se movilizó para que no les resulte tan sencillo concretar el saqueo e imponer el miedo.

 

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