Casildense volvió a la ciudad y está en cuarentena

Interés General 16 de junio de 2020 Por casildaya.com
Ángeles Almarás viajó a España a principios de este año para capacitarse. La pandemia la sorprendió en Madrid y ya no pudo volverse. Luego de gran cantidad de trámites y de volver a pagar, y mucho más caro, su pasaje, este sábado regresó a Casilda y se encuentra aislada. Espera ansiosa abrazar a su hija de 10 años.
Ángeles Almaras
Ángeles Almaras

En diálogo con Lalo Monje, en Radio QUIERO! 95.3, la casildense, recién llegada al país, contó la experiencia que le tocó vivir a miles de kilómetros de su casa:
"Siempre estoy capacitándome para mejorar el servicio a mis clientes, soy estilista, y salió esta capacitación en Europa y a principios de febrero viajé a España. Estaba volviendo de Barcelona a Madrid y ahí nos enteramos de la suspensión de vuelos, y el cierre de las fronteras" comenzó el relato Ángeles, ya de regreso a Casilda.

"A los pocos días nos dicen que tenían que cerrar el hotel donde estábamos y teníamos que irnos. No teníamos dónde. Así que nos organizamos con varios argentinos y alquilamos una casa, que nos salió bastante cara, pero no nos quedaba otra", y agregó que para volver tuvo que "juntar mucho dinero y conté con la ayuda de amigos personales que tengo allá".

"Para volver tuve que ir a Amsterdam y estar tres días allá sometida a un montón de estudios para dejar el país sin problemas. Yo tenía pasaje de vuelta para el 19 de abril, pero nadie lo reconoció y tuve que volver a sacar otro, que sale una fortuna. El Estado argentino solo pone a disposición una ruta aérea para poder utilizar pero todos los gastos corren por nuestra cuenta. Hasta la comida, porque a bordo no te sirven nada, porque la tripulación no quiere tener ningún tipo de contacto con nadie".

Sobre su regreso, la casildense detalló que regresó al aeropuerto de Rosario a las 2:15 de la madrugada y con un auto de alquiler, autorizado por el Gobierno Provincial, arribó a Casilda donde la esperaban en el control y la escoltaron hasta su casa.

"Tengo unas ganas enormes de abrazar a mi hija. Mi familia me deja en el patio distintos artículos para poder hacerme de comer y vivir. A mi hija la veo desde la ventana. Me saluda desde la vereda de enfrente. Aunque sea doloroso, sé que es lo que tengo que hacer especialmente para cuidarla a ella y al resto de mi familia. Estoy aislada, realizando la cuarentena como se debe para mi tranquilidad y la de toda la gente de Casilda".

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