Nadie debe morir solo

Interés General 24 de septiembre de 2020 Por casildaya.com
Diputados aprobó este jueves un proyecto de la diputada Silvia Ciancio, para que familiares despidan a pacientes terminales o aislados con Covid-19 en Santa Fe
Silvia Ciancio
Silvia Ciancio - Diputada Provincial

Este jueves, la Cámara de Diputados de Santa Fe, aprobó el proyecto autoría de la doctora Silvia Ciancio, a través del cual se busca evitar la soledad de los pacientes terminales con coronavirus y avanzar en una estrategia de humanización mediante la asistencia al final de la vida. La legisladora, que contó con el apoyo total de sus pares del Bloque de la Unión Cívica Radical, destaca el acompañamiento afectivo en la etapa final de personas enfermas con COVID-19 y que también se pueda aplicar el protocolo a otras patologías.

Esta medida, que ahora es girada para su tratamiento en Senadores, se apoya en la subjetivación de la vida y humanización de la muerte en todos los efectores de salud públicos y privados del territorio santafesino. “Gracias a mis pares que acompañaron este proyecto de ley, que es indispensable en los tiempos que estamos viviendo”, valoró Ciancio.

La diputada, remarcó el objetivo de evitar la soledad de los pacientes terminales, “teniendo presente que los cuidados al final de la vida implican algo más que el control de los síntomas físicos”. En este orden, aclaró que debe “repensarse, revisar y armonizar, las medidas de restricción para evitar la propagación del virus COVID-19 con las necesidades concretas de los cuidados de las personas más vulnerables”.

Ciancio, insistió en que se propicien los encuentros virtuales o presenciales a través de estos protocolos donde los pacientes terminales puedan sentirse cerca de un familiar o vínculo afectivo. “Esto se debe hacer con la conformación de equipos interdisciplinarios dentro de los efectores de salud y que tengan ese objetivo, de intentar ese último adiós entre el paciente y su entorno”, aclaró.

En este orden, la diputada reconoció que su propuesta, “viene a aliviar a los equipos de salud que tan agotados están en este momento” y que es indiscutible que la falta de acompañamiento en estos pacientes es iatrogénica. “Cuando la medicina y el cuerpo no pueden más, familiares y afectos tienen derecho a la última caricia, al último adiós. Tenemos que evitar la soledad de nuestros pacientes santafesinos y santafesinas. Nadie debería estar condenando a morir solo”.

Ejes

El nuevo protocolo, tiene dos ejes definidos: por un lado, la subjetivación de la vida en base al acompañamiento de las personas afectadas por el coronavirus o que padezcan una enfermedad terminal, contemplando la posibilidad de tener algún tipo de contacto (remoto o presencial) con sus familiares o vínculos afectivos. Del otro lado, el acompañamiento afectivo a personas afectadas por Covid-19 (o que padezca una enfermedad terminal) en los que la valoración clínica profesional tenga un pronóstico poco favorable y haga prever que se encuentra en el final de la vida, previo a la situación de agonía y muerte.

Debe mencionarse que a nivel mundial, la pandemia de coronavirus nos llevó a lamentar la pérdida de miles de personas. Es indudable que este hecho repercute en el plano efectivo y emocional en la sociedad. Familiares, amigos y allegados de las personas fallecidas son los que más sufren por la pérdida física de un ser querido. Tanto a la persona afectada con el virus como a sus contactos más importantes, se les está negando la posibilidad de contacto por una cuestión sanitaria o epidemiológica. Pareciera como si el no contacto resultara ser un dato menor en el mejoramiento del  estado de salud.

Ciancio, que además preside la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, volvió a insistir en que no hace referencia a eliminar las medidas protectoras, sino de establecerlas y adaptarlas para atender a las necesidades emocionales y espirituales que, sin duda, tienen tanto la persona en situación de enfermedad como su entorno
afectivo en esta circunstancia. “Es necesario, por un lado, tener presente que los cuidados al final de la vida implican algo más que el control de sus síntomas físicos: es defender y garantizar el derecho que tiene una persona en una situación límite o extrema a recibir afecto, consuelo, compasión y atención espiritual".

Te puede interesar