El Cabezón de la Florería: Una historia para tener en cuenta y no repetir

Interés General 28 de septiembre de 2020 Por casildaya.com
Los hijos de un fallecido con Covid hicieron público el derrotero que tuvieron que hacer con el objetivo de aliviar la situación de su salud de su padre. Un relato que apena, entristece y llama a la reflexión.
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Hospital

José, el Cabezón, el florista, así era conocido por su comercio ubicado en Lisandro de la Torre al 2100, en pleno centro de la ciudad. Para las autoridades, un número más en la estadística. Para los familiares, un vacío imposible de llenar.

José entró al Hospital San Carlos y quedó aislado, como los demás pacientes que ingresan al efector en tiempos de pandemia. Sus hijos comenzaron a buscar qué poder hacer para ayudarlo. Sin contactos, sin poder, sin que sea su trabajo hacerlo. Y lograron mucho. Más que lo que podrían haber logrado quienes están para gestionar.

Ellos lo cuentan en un posteo que realizaron en la red social Facebook. Lo compartimos:

Hola, les quiero compartir nuestra historia...
Es extensa, pero vale la pena pelear!!!
Fueron días movidos de desesperación, mejorías, abrazos, lágrimas, risas e infinitos estados de ánimos. La peor noticia nos paraliza este jueves por la mañana. Pero, aquí no me quiero detener...
Para aquel que se está tomando un ratito de su tiempo en leer, esté al tanto de todo lo que existe detrás de… vamos a bautizarlo con el nombre político/institucional, sí ! detrás de la SALUD también está la burocracia (quizás coincidan, quizás no) que la negocian hasta la última milésima de segundo. Deseo que no pasen por lo mismo, mas allá de una muerte que es lo más doloroso, el contexto también es aterrador.

En primer lugar, agradecer al Dr. , una persona NOBLE y HONESTA que no se olvidó ni se olvida del humanismo médico.

A mi viejo, lo llevo al hospital el miércoles 16/09 por la mañana debido al cuadro crítico que presentaba. Nos dieron el primer parte y de ahí en adelante, que lo ayude Dios…. porque lo internaron aislado sin la posibilidad de poder verlo. Naturalmente e ingenuamente confiados, casi todos llegamos hasta ahí… pero siempre se puede hacer mucho más.

Con mis dos hermanos al enterarnos del ibuprofenato y sin tener acceso a ninguna parte empezamos las maratones de llamadas, y gracias a la ayuda de muchas personas, contactos dispuestos a ayudarnos y la propia búsqueda desesperada, pudimos dar en Bs. As con un muchacho que fabrica cascos para ventilación no invasiva, equipos autorizados por el ANMAT que evitan la intubación en el 50% de los casos aprox, no salva vidas pero es de gran ayuda para el paciente. De ahora en adelante comienzan los infinitos obstáculos, el caos de autorizaciones, que depende de los Directivos, la Provincia, los médicos y todo el circo que se imaginen... Por suerte el coraje del médico respaldado por el consentimiento de los familiares hizo que mi viejo pueda usar el casco pasando de saturar 89/90 de oxígeno a 96/97. Claramente en nuestro caso, el casco (nunca antes gestionado en nuestra zona) cumplió su función.

En el camino también intentamos gestionar institucionalmente el Ibuprofeno y para tener mayor respaldo en la solicitud es que acudimos a un Directivo del nosocomio, la respuesta en tomo prepotente y a la vez inquieto fue: ¿ y a ustedes quien los asesora… ? Sinceramente esta “persona” no merece respeto de nadie, solamente por los valores inculcados, es que prefiero no hablar ni tampoco detenerme en la búsqueda del ibuprofeno.

No quiero olvidarme de la demora en el resultado del COVID, resultado que habilitaba o no el suministro del plasma. En la desesperación y siempre con la intención de ayudar a acortar los tiempos de gestión nos comunicamos con los posibles laboratorios, la respuesta fue que a los particulares no les brindan información (lo más sensato).

También nos ofrecimos a realizar la gestión de forma particular para que llegue lo más pronto posible, pero bueno parece que tampoco esto es posible.
Durante todo este camino mi viejo venía con buena saturación gracias al casco, y su vez, los resultados de los análisis siempre se mantenían dentro de los parámetros esperados, señal esperanzadora.
Los partes médicos posteriores al suministro del plasma seguían siendo favorables, reforzados aún más con el estado de ánimo alegre y chistoso del cabezón.

Ahora vamos por el ibuprofeno nos dijimos, a mover laboratorios
Lo hacíamos con la intención de evitar cada minuto de sufrimiento, por eso hacíamos el trabajo de otros en ir a buscar y conseguir todo, y otra vez, esa palabra PROTOCOLO… Ojala llegue pronto para esa gente que lo necesita.

Vamos a tener FE entre tantos palos en la rueda pensamos, aunque como se manejan lo dudo mucho. Cómo me dijeron médicos de todas partes, porque llamamos hasta a Bs.As, para ellos un deceso más es lo mismo. Y cuando dan un alta, la corona ganada por los médicos es robada por gente detestable que no sabe ni siquiera el nombre de los pacientes. Tristísimo.

El miércoles 23/09 constatamos que el casco en otros lugares lo usan también para nebulizar ibuprofenato
Otra vez, a buscar que nos autoricen, ningún personal de la salud quiere arriesgarse por temor a ser juzgado y perder su matrícula.
Sres. Por nuestro lado conseguimos ibuprofenato de sodio en gotas, recetadas gracias a un médico de Bs.As amigo de mi viejo. Último viaje, ibuprofeno en mano.

Después de una charla emotiva/esperanzadora y con muestras fehacientes, el farmacéutico que elabora el ibuprofenato, capacita a los doctores de ser necesario y entrega el gotero de forma GRATUITA, nos comenta que él mismo no entiende porqué en todos lados se “demoran” . Los resultados son muy buenos, no sé si tiene efectos adversos pero lo que estábamos convencidos con mis hermanos es que íbamos a arriesgar una vez más. Era lo último que nos quedaba por hacer y esperar efectos positivos
El farmacéutico me mostró fotos de dos pulmones tomados al 90% aprox., los cuales después de 3 nebulizaciones pasaron a tener un porcentaje significativamente menor. Por eso, la decisión de arriesgar.

Al final llegó la peor noticia! Con el ibuprofenato en mano, en viaje y llegando a Casilda el llamado inesperado del doc. a mi hermano diciéndole que José había fallecido. Todo lo que hicimos se derrumbó en un segundo, no llegamos, por las putas demoras, las malditas trabas y jugando 7 días contra reloj. Por eso, a quien gastó unos minutos en leer este escrito, solamente decirles que no se queden quietos porque solomente los médicos con sus pocos recursos disponibles y nosotros como familiares somos quienes podemos realmente salvar una vida.

Cuando nos comunicaron como seguir después del deceso, nos decían lo siento mucho por Héctor, nombre reiterado tres veces. Mi viejo es el cabezón “El Florista José” que Casilda lo debe estar recordando.
En estos días pasaron muchas cosas, pero si necesitan algún contacto no duden en escribirme y no olviden hacer todo lo posible, porque está en juego la vida de un ser querido.

Para finalizar, solamente comentarles que todo lo dicho está avalado por facturas de compra, mensajes escritos y de voz. También decirles que por medios propios pudimos acceder a un casco y al ibuprofenato. Si en 7 días un ciudadano común pudo acceder a todo esto, imagínense lo que podrían haber realizado las instituciones durante todo este tiempo de cuarentena.
PD: Esto no es para dar lastima, es para que no aflojen.

Nada más que agregar. Solo que acompañamos a sus familiares y amigos en el dolor ante tan tremenda pérdida.

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