Competencia desleal y lamentable

Interés General 09 de junio Por
El asesoramiento legal solicitado por una madre desesperada debido a que la empresa que llevaría a su hija a Bariloche entraría en quiebra, terminó descubriendo la deslealtad comercial de otra empresa que cruzó los límites de lo imaginable. Esta es la historia:


Una madre desesperada llegó a un estudio de abogados con la copia de una sentencia judicial que dejaba constancia que la empresa de turismo con la que su hija y sus compañeros viajarían próximamente a Bariloche, se encontraba al borde de la quiebra. La profesional que la asesoró leyó atentamente la sentencia y quedó un tanto confundida por algunos puntos que no estaban del todo claro.

Al tratarse de una empresa seria, la letrada, incrédula, realizó consultas con diversas entidades gubernamentales para evacuar todo tipo de dudas. Consultó a la Secretaría de Turismo de la Provincia, y a la Secretaría de la Nación, donde recogió las mismas respuestas: NO HAY NINGÚN PROBLEMA CON ESA EMPRESA.

Además se comunicó con el Juzgado desde donde había salido la sentencia y en el mismo le aseveraron que no se tramitaba ninguna causa en el mismo contra esa empresa.

Más allá de estas respuestas, la abogada tenía en sus manos una sentencia judicial que decía lo contrario. En el medio la preocupación de los padres de los chicos que con todas sus ilusiones sólo piensan en viajar a Bariloche.

Al estudiar la sentencia con detenimiento y en profundidad comenzó a advertir algunos detalles que la llevaron a descubrir algo impensado.
Si bien la sentencia provenía de un juzgado de la ciudad de Córdoba, la abogada detectó que los sellos que constaban en el papel eran de un Juzgado de la ciudad de Rosario, algo totalmente inédito e irregular.

Se puso en contacto con la mujer que había llevado la sentencia y la consultó sobre cómo la había conseguido, y aquí lo más sorprendente: La mujer le confió que la sentencia se la había acercado uno de los responsables de una empresa de turismo casildense, competencia de la supuesta empresa quebrada con la que finalmente viajará su hija y sus compañeros.

A modo de “favor”, el empresario casildense le acercó el papel recomendándole que no viajaran con esa empresa porque para el momento del viaje la misma iba a presentar convocatoria de acreedores, y le ofrecía los servicios de su empresa.

A pesar de este acto de deslealtad comercial y de la suma de delitos cometidos por este comerciante al falsificar un documento judicial, la mujer se habría negado, en principio, a realizar acciones legales en su contra o a brindar su testimonio a la Justicia.

Al no haberse realizado una denuncia en la Justicia, no estamos en condiciones de dar el nombre del empresario ni de la empresa.

Una pena.
Una pena doble.
Una pena que esta mujer no denuncie a estos inescrupulosos para que reciban el castigo que les corresponde.
Y una pena que este tipo de personas que viven entre nosotros continúen con su actividad comercial como si nada.

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